LAS CRONICAS DEL SAPO Por:   El Sapo

MUCHOS CACIQUES Y POCOS INDIOS

      Respetuoso de lo que me enseñó, disfruté y aprendí, trataré de aportar ideas, haciendo un poco de historia, para que nos ayuden a proyectarnos. Pensar en un todo, en forma sistémica, trabajo en equipo, respetar sus códigos y valores y de qué manera nos ayudaron, quiénes estuvieron cerca, a tratar de ser mejores personas.

      De eso se trata, cómo seguimos tratando de mejorar, sin perder nuestra esencia, con el ejemplo, como una gran familia, para así seguir divirtiéndonos. Acá está la clave, hay que divertirse, no competir. Esa etapa ya pasó.

      Con la seguridad de que debemos respetar al rugby como poderosa herramienta para jugar, educar, aprender en valores, y si no lo hacemos correctamente, éste se rebela y defiende, y se defendió siempre.

      El término "Classics" debe aplicarse para analizar nuestra problemática. A mi entender, vida de club muy arraigada, gran respeto por los colores donde nos enseñaron, el culto a la amistad, el respeto a la autoridad del juego y del club.

      No es malo saber delegar tareas, es bueno, se realimenta y crece. Lo que no es bueno, es quedarnos en la crítica, sin aportar ideas concretas. Las circunstancias propias de nuestro Classics es la vida de club, como una extensión de la vida familiar. Respeto a los horarios, al entrenador y administradores del juego, con premios y castigos acorde a la edad y su participación, respeto por los demás, respeto por uno mismo, cuidado personal, seguridad, y además de las obligaciones para con el club.

      Discutido esto, y haciendo un diagnóstico desapasionado, debemos mirar hacia delante con mucha alegría, pero respondiendo a muchas incógnitas. ¿Cómo armamos los equipos? ¿Juegan todos? ¿Pagan todos? ¿Ayudan todos? ¿Debemos ayudar a los changos sin ingresos (hay varios sin trabajo)?.

      Párrafo especial para los referentes. Vamos por buen camino. Debemos predicar con el ejemplo, las trenzas, arreglos a espaldas de los otros, no trae más que atraso y desconfianza, dando pésimo estado de animo a los jugadores. No hay que tener miedo a hablar y decir lo que uno piensa, estamos todos para defender las mismas banderas, pero ninguno puede arrogarse la potestad de tener toda verdad. Porque no puede uno disentir o proponer cosas que otros no aceptan o cuestionan; el discutir con sinceridad aclara los caminos, enseña, enriquece.

      Un primer paso sería formar una subcomisión Classics. Hay mucho más por decir, pero debemos actuar.

      Un abrazo a TODOS LOS CLASSICS!!!.-

24 de marzo de 2010