"LE EXIGÍ TANTO A MI CUERPO..."
Dani Cuchiaro y unos amigos querían que vuelva a hacer un poco de gimnasia, pero él se resistía. Ese frío atardecer de principios de noviembre de 2009, acurrucado en una silla de Fiambrería Zeta con una taza de cafe en la mano, estaba exhausto, aún cuando acababa de dormir una siesta de 45 minutos, cuyos efectos de pesadez en los párpados y de ronquera en la voz aún no había logrado disipar.
"Envejecer", dijo, "es horrible". "Cara de Angel" Zenteno a la vez acepta y rechaza su edad, bromea que tiene 100 años y aleja tanto de su mente la cifra real, 41, que "probablemente debería tatuármela en la mano para no olvidarme".
Sin necesidad de un tatuaje, su carne –y sus articulaciones y músculos- se la recuerdan. "Me cuesta más hacer cosas", dijo. "Le exigí tanto a mi cuerpo que me sorprende que todavía me hable y escuche lo que le digo. Pero tengo dolores por todas partes." Si viniera de cualquier otra persona de su edad, esta queja no llamaría la atención pero "Cara de Angel" Zenteno mantiene el fuego sagrado del rugby.
Un dia volvió. No se ve viejo. A todas luces, se mata a gimnasia.
Tampoco llevaba ropa de vieja. Su remera Jean Paul Gaultier, de textura y color que imitaban la piel de pitón, se adhería a un cuerpo grande y firme y, cuando en un momento se levantó, sus jeans de tiro corto dejaron al descubierto un tatuaje ancho y colorido en la parte baja de su espalda. Este año será el segunda línea titular en el Classic del Jockey Club de Salta y quizás juegue en la Preintermedia.
Es una elección que sorprende, sí, pero también sensata, y permite adivinar el principal secreto del éxito de "Cara". Pese a toda su osadía (con sus sonados romances), siempre fue plenamente conciente de los límites… al menos de los que el mismo se ha fijado.
A pocos metros había una cinta para caminar, instalada en la parte trasera de Fiambrería Zeta y "Cara" estaba haciendo sus buenos kilómetros.
"Mantenerse delgado", dijo, "antes era relativamente fácil, ahora ya no". Pero la gente espera ciertas cosas de él. Y él espera ciertas cosas de sí mismo, incluida ésta, una especie de promesa que hizo antes de despedirse.
"Dentro de no mucho tiempo", predijo Cara, "voy a volver a la Preintermedia".
08 de enero de 2011